Mi paso por MOANI


  • Gabriela Domínguez
    19 años

    MONOGRAFÍA

    Hola, mi nombre es Gabriela Domínguez y actualmente tengo 19 años. Les contaré mi paso por el Moani, enfocándome en mi experiencia como parte del Equipo Nacional de Niños y Adolescentes.

    Entré al movimiento cuando tenía 9 años, participando activamente de las reuniones semanales de mi base o grupo. A los 11 años fui elegida delegada y a los 12 participé de mi primer Encuentro Nacional, en Talca.

    Los años en el Moani hacían que el movimiento me cautivara cada día más, y cuando tenía 14 años se me presentó la oportunidad de postular al Equipo Nacional como adolescente, el desafío era grande, pues era mi primer año como adolescente, y en momentos me sentía una niña aún, pero desde que entré al Moani en cada paso que daba, siempre encontré en mi camino un buen tío (acompañante) que me acompañara, al momento de postular al Equipo Nacional no fue la excepción.

    Las palabras de los diversos tíos (acompañantes) de mi Diócesis me hicieron confiar en mí, sobre todo el día en que salí elegida en la Diócesis con el voto de los delegados, era importante para mi tener el respaldo de ellos también.

    Y así viajé a Santiago, a mi primer Ampliado Nacional. Yo postulaba al Equipo Nacional como adolescente, y la Yari (Yaritza Garcés) delegada de la base de Palomares como niña. No recuerdo haber estado tan nerviosa como el día de las elecciones, el día en que se decidía todo.

    Pero fueron nervios momentáneos, gracias a Dios salí elegida, Jaritza también, así que desde Abril del año 2007 se inició mi proceso como miembro del Equipo Nacional de Niños y Adolescentes.

    Activamente trabajamos como tres años: donde mi voz y las voces de mis compañeros y amigos del Equipo, no eran tan sólo escuchadas sino que tomábamos decisiones y organizábamos las actividades a realizar a nivel nacional. Siendo

    parte del Equipo tuve la oportunidad de participar de un Consejo Nacional, creo que tres Encuentros Nacionales, no recuerdo bien. Y ser parte de las comisiones de organización del Encuentro Internacional, realizado aquí en Chile en el año 2008. Si bien en ésta vez no participé del encuentro en sí, rescato de todos modos ésta instancia como una experiencia inolvidable para mí, por lo que significó conocer las diversas culturas del Movimiento y sus distintas realidades. Sin duda, es una de las experiencias que más recuerdo del Moani.

    Hasta que llegó el año 2010,  y el Movimiento tuvo un periodo de no sé cómo llamarlo, de crisis podría ser, y nunca dejamos el equipo oficialmente, es lo que siempre lamento, y aunque ahora esté algo alejada del Moani, nada más por una cosa de tiempo, me encantaría volver a ver un Equipo de Niños y Adolescentes, entregarles un cuaderno, un lápiz y llenar sus bolsillos de esperanzas, contarles de mi experiencia e incentivarlos a transformar con pequeñas acciones su entorno, su realidad y su mundo.

    Sin duda, los cerca de 10 años en el Moani, de los cuales 3 fui parte del Equipo, son hasta el día de hoy una enriquecedora experiencia para mi, tuve la oportunidad de entrar desde pequeña por lo que el Moani pasó a ser un factor importante dentro de mi formación, me entregó valores y sobre todo me enseñó el respeto y la tolerancia hacía las diversidades, me entregó herramientas para desarrollar un pensamiento crítico respecto a cada tema de contingencia, pero no sólo me brindó las herramientas para criticar, sino que después de eso me enseñó a actuar, a moverme para realizar el cambio en mi mundo, ese pensamiento me lo entregó el Moani y lo conservo hasta el día de hoy.

    Quizá no sea tan relevante para el resto, sin embargo, para mí sí lo es, y es el hecho de que el Movimiento en todas sus instancias me entregó recuerdos, hermosos recuerdos de mi infancia y adolescencia, me entregó espacios concretos para ser parte del cambio que buscamos a diario, como fue el espacio en el Equipo Nacional. Me entregó momentos para jugar, para reír, para compartir, para conocer amigos y para conocer a Dios, y según mi parecer definitivamente, el conocimiento de Dios es la verdadera esencia y la magia del Moani.


  • MONOGRAFÍA

    Mi nombre es Cecilia Pichulmán, tengo 52 años, casada, 23 años de feliz matrimonio con Guillermo Silva. Tengo Tres hijos: Andrea, Juan y Miguel.

    ¡¡¡Alma Valiente de Corazón!!!

    Después que hice la primera comunión, llegaron unas tías a invitarme a mi casa y me dijeron que debía participar en un grupo de niños. Me dieron una fecha para volver en marzo,  por esas cosas de la vida me grabe bien la fecha y fui en marzo.

    Allí nos esperaban varios tíos, la tía Mirta era la que tenía los niños de mi edad, habían otros tío: El tío Alberto, la tía Silvia, la tía Carmen y una tía grande que era la Sra. Adriana, casi todos los tíos vivían en el sector F, de la José María Caro.

    Nos juntábamos, jugábamos, hacíamos manualidades, aprendíamos cantos de iglesia, salíamos de paseo con los papás y los tíos, ellos nos cuidaban mucho y trataban muy bien a nuestros padres. Y nuestros padres los respetaban y estimaban.

    Las niñas eran “Almas Valientes” y los niños eran “Corazones Valientes, estábamos separados por sexo; Tías con niñas y tíos con niños. Las Almas Valientes teníamos un saludo que era “Unidas como hermanas”, nos poníamos la mano en el pecho (corazón) y decíamos unidas y estirábamos el brazo y poníamos la mano en el hombro de la amiga y decíamos como hermanas; ambas repetíamos lo mismo.

    Me marcó el hecho de no ser discriminada, me sentí muy querida, era muy tímida y me sentí apoyada para desarrollarme como niña, Hicieron un paseo que era un campamento de niños y yo no fui ,no me dieron permiso, no se pagaba nada solo nos pidieron un fideo.

    Las almas y los corazones valientes se  acabaron en San Pedro Pescador porque los tíos se empezaron a retirar. La tía Mirta fue la primera que se fue, me quede con la tía Carmen, pero ella también se fue, la tía Silvia fue la última con la cuál estuve, tenía niñas de distintas edades, porque fue la que tuvo que quedarse con los niños de los otros tíos, las niñas también empezaron a irse, después quedamos como cinco niñas y no supe más…Íbamos a ver a las tías a las casas, pero nunca más volvieron ¿Qué pasó?¿ Porqué no siguieron?. Solo sé que quedamos niños y niñas con una pena en el corazón.

    Mi experiencia en las “Almas valientes” me marco, y luego a mis 19 años comencé a trabajar en Colonias Urbanas, eso durante cinco años.

    Actualmente y desde el año 2004, cuando el MOANI volvió a San Pedro Pescador,  por inquietud del Padre Vicente Morales, que en España había trabajado con el Movimiento Junior, junto a mi esposo asumimos el compromiso de ser asesores de los iniciados y acompañantes de nuestra comunidad. Participar en el movimiento es una experiencia magnifica que llena de gozo mi alma junto a mi esposo y mis tres hijos, que participan como acompañantes. Solo tengo claro que ser Alma Valiente marcó mi vida, por lo cual seguiremos trabajando por el protagonismo de los niños, niñas y adolescentes de nuestro sector, y acompañando la extensión del movimiento en Santiago.

     

    Cecilia Pichulmán Asesora laica Grupo de acompañantes e iniciados San Pedro Pescador Lo Espejo


  • Ana Luisa Muñoz
    33 años

    MONOGRAFÍA

    Intentar describir mi participación en el MOANI es bastante complejo, ya que implica hablar de mi vida a través de toda su historia.

    Me llamo Ana Luisa Muñoz, tengo 33 años, soy casada con Patricio desde hace 4 años  tenemos dos hijos, Diego de 2 años 5 meses y Arlene quien pronto cumplirá dos mese de vida, vivimos en el sector norte de Talca, mi ciudad de origen.

     En el ámbito profesional ejerzo como trabajadora  social, en Fundación CRATE (centro regional de asistencia técnica y empresarial), esta fundación organiza la acción social de la Iglesia Diocesana de Talca, personalmente trabajo en el área de gestión y desarrollo habitacional  acompañando, asesorando y representando  a  familias de la región en la obtención de su vivienda.   

    Provengo de una familia muy numerosa, con un fuerte  compromiso social y cristiano, la mayoría  ha  realizado un trabajo comunitario, relacionado especialmente con la Iglesia Católica.  El MOANI ha sido uno de estos espacios de participación,  por lo que desde pequeña comencé a conocer el movimiento y a comprometerme en el.

    Cuando tenía .. ya no recuerdo , pero imagino  que  7 años.... integré un grupo de niños en la capilla de mi comunidad, “ Cristo Salvador” en Talca,  el grupo estaba formado  por amigos (as) del pasaje.

    Tengo bonitos recuerdos,  mucha alegría, participación, intercambio, hablo de los años 80, tiempo de auge para los movimientos en Chile, ya que, debido a la situación política, estos se presentaban como un espacio de expresión, organización y acción,  frente  a las   situaciones de discriminación que sufrían los niños y jóvenes de nuestra sociedad.

    Viví este proceso en mi grupo  de niños y  eso me permitió  identificarme fuertemente con la vida poblacional, con los problemas que vivíamos y con el espíritu evangelizador de nuestra acción.

    Frente a la falta de acompañantes en el sector, con 14 años empecé a trabajar con niños más pequeños. Así  comenzó mi proceso de formación, participé en encuentros de acompañantes a nivel regional, diocesano y nacional. Poco a poco fui asumiendo responsabilidades en el  MOANI;  como miembro de la  coordinación diocesana, pude  conocer  la vida nacional del Movimiento y participar   en distintas encuentros y reflexiones, por ejemplo, en la elaboración  de los estatutos del Moani. Por supuesto todo esto se enriquecía con la experiencia que vivía  mi grupo, a esa fecha “Los leones de Cristo.” 

    No terminaría nunca de escribir  si dijera todo lo que viví y aprendí con ellos y con otros grupos que acompañe,  por ejemplo el grupo de adolescentes JAP.  (Juventud Amor y Paz)

    En 1998 asumí la tarea de secretaria nacional de Moani, por un periodo de dos años. Representé al Movimiento en la coordinación latinoamericana. Conocer las distintas maneras de vivir el proyecto del Midaden en nuestra región fue un gran desafío.

    Otros momentos importantes fueron  la participación JMJ,   visitar  el movimiento  de los niños trabajadores  Manthoc,   participar en el X Encuentro Internacional del Midaden  en Dakar,  preparar  junto a la coordinación latinoamericana del primer encuentro regional de niños y adolescentes del MIDADEN.

    A partir de los distintos  intercambios,  con los movimientos de América Latina  sentí que mi compromiso  se extendía de una realidad local a una identificación con el Movimiento Internacional. Este sentir se consolido cuando en enero del 2002 viajé a Francia, luego que  el movimiento internacional me llamó para ser parte del secretariado general del Midaden.

    Durante cuatro años viví de manera distinta mi  compromiso con los niños,  mirando atrás creo que lo mas difícil  fue aceptar que estás lejos de tu tierra, de la familia, los amigos, de tu pequeño mundo... y comenzar a integrarte a una cultura distinta, donde no hablan tu lengua, y  donde miras a tu alrededor y no hay referentes; no están aquellos que en  el camino te alientan...

    Sin embargo  el Señor  puso en el camino personas que a través de su testimonio de vida enriquecieron la mía.  Otros facilitadores fueron la presencia del padre Daniel Houry - un cura francés pero chileno y moanista-, mi grupo de revisión de vida del MOAC-francés, y por supuesto la presencia de mi marido.

    Respecto a mi trabajo en el SG, dentro de mis tareas estuvo el acompañamiento de los movimientos de Europa, Africa  Central,  Medio Oriente, Las  Antillas, Quebec; algo que disfrute mucho fue la elaboración  del boletín  “Niños en Movimiento” ya que me permitía sentirme cerca de vida y acción de los niños,   y  lo que me hizo mojar la camiseta fue la preparación y  realización del XI Encuentro Internacional del Midaden en Damasco, Siria.

    Sin duda esta experiencia del MOANI le da un “plus” a mis trabajo, actualmente no solo me preocupo de que cada familia que se acerca a la  Fundación pueda tener su casa, sino que cada familia participe activamente del proceso  para no  simplemente conformar  barrios sino  comunidades.

    Han pasado  casi dos años de nuestro regreso de París, ha sido un tiempo de adecuación,  buscar casa, trabajo, reencontrar la familia,  los amigos, preparar la llegada de Arlene, pero sepan que como familia estamos pensando en nuestro reencuentro con el MOANI y los movimientos de la acción católica especializada.

  • Tulio Díaz Zuñiga
    16 años

    Me llamo Tulio Díaz Zuñiga, tengo 16 años, y pertenezco a la Diócesis de Temuco. En estos momentos me dedico a estudiar, en este año 2008 curso 3º de Contabilidad de la enseñanza media en el Liceo Particular Comercial Temuco.

    Mis Inicios de “Niño Moanístico” datan del año 2001. Pertenecía a la Capilla Maria Madre de la Iglesia de la Parroquia del Sagrario, con un grupo bastante numeroso en ese entonces, acompañado por los tíos Omar, Kysi, Ximena, entre otros…

    Ya en el año 2002 me desarrollaba como delegado de mi grupo de niños, en donde participaba de reuniones de planificación de actividades para el Movimiento de la Diócesis, las que dieron muy buenos frutos en ese entonces; y consolidaron los primeros campamentos de Temuco.

    El 2005 postulé, cumpliendo los requisitos, al Equipo Nacional, en donde participé del Ampliado que se realizó en Santiago, y fui escogido por votos para componer el nuevo Equipo Nacional 2005. En este equipo me desempeñé como Secretario, acompañado por Nela (Talca), la que realizaba la continuidad del equipo anterior, y consolidamos una bonita amistad. En ese entonces  me acompañaba por Alejandro, de Temuco, el que también estaba en el Equipo Nacional desempeñándose como Presidente. Luego de un periodo él dejó el equipo por problemas personales. También componía el Equipo Nacional: Mª Alejandra (Los Andes), Carlitos (Talca), Viviana (Concepción). Todos muy buena onda…

    Después de un periodo de 2 años de arduo trabajo, el Equipo Nacional 2005 terminó su período; llevando a cabo en el 2007 un nuevo Ampliado en donde se eligió un nuevo Equipo Nacional, y yo en estos mementos desempeño el cargo de Continuidad para trabajar con los chicos y guiarlos en las distintas tareas que nos demanda el Movimiento como tal; teniendo como gran objetivo próximo el Encuentro Internacional que se realizara en nuestro País, en Julio próximo.

    El MOANI en mi vida ha sido muy importante, ya que en él se basa mi niñez, juventud, y desarrollo como persona de esta sociedad. Agradezco a todas las personas que me motivaron a participar de esta bonita Acción Católica, en especial a mi familia, ya que de ellos siempre recibí un apoyo incondicional para conmigo y el movimiento de Temuco; y a Omar y Mariela, dos acompañantes ya retirados que trabajaron conmigo en el Equipo Nacional y Diocesano desde mi inicio en ellos.

    Me despido dejando un cordial saludo a todos los “MOANISTAS” de Chile y al MIDADEN en el Mundo,  deseándoles mucha suerte y fuerza para que esta hermosa obra nunca acabe.

    Tulio Díaz Zuñiga Equipo Nacional MOANI - Chile