Papá de todos

Querido Dios, Papá de todos,
enséñanos a vivir como hermanos.
Sin peleas ni discordias.
Sin divisiones ni diferencias.
Ayúdame a ver en cada persona el rostro de Jesús.
Que sea capaz de amar
sin fijarme en
el color de la piel,
la escuela donde uno va,
el barrio donde uno vive,
la cara que uno tiene,
o los amigos con los que se junta.
Que aprenda a amar
a todos los que me rodean
porque todos somos hermanos
hijos del mismo Dios.
Amén.